Hay algo en las paredes vacías que resulta incómodo. Como una conversación a medias, un silencio que pide ser llenado. Y sin embargo, cuando alguien cuelga demasiado —fotos, cuadros, estantes, relojes— la pared grita en lugar de hablar. Las láminas minimalistas resuelven esa tensión con una elegancia que casi parece fácil, aunque no lo seaRead more


