En el norte de Europa, en países como Suecia, Noruega, Dinamarca se han utilizado y se utilizan las fundas nórdicas para combatir el frío extremo en el periodo invernal.
En los primeros tiempos los habitantes de estas zonas, para aislarse del crudo invierno, utilizaban las pieles de los animales para vestir las camas, pero más tarde descubrieron que con las plumas de los patos conseguían estar más calentitos y eliminaban además el peso de las mantas de las pieles de los animales.
Y la ocurrencia fue un éxito, con una funda hecha de algodón y con una abertura por un lado, introducían las plumas, que al animal le protegía del intenso frío y de la humedad, cerraban el lateral con cera y conseguían tener algo mucho mejor que una o varias mantas.
Este artículo se fue extendiendo en su uso por Gran Bretaña en el siglo XVI, relegando el uso de las colchas de patchwork y hasta nuestros días en muchos lugares.
Su uso está muy extendido por su comodidad y su funcionalidad. Aquí en España es bastante reciente, hay personas que les encanta porque son muy prácticos, casi no hay que hacerla cama; pero hay otros que no se acostumbran, todavía no se acostumbran a prescindir de sus sábanas de toda la vida, ni de sus mantas
La funda nórdica permite cambiar la decoración del dormitorio, sólo cambiando la funda. Casi todas son reversibles y así puedes tener dos opciones con una misma prenda.
Al cambiarse como si de sábanas se trataran, puedes elegir entre multitud de diseños y colores. Como inconveniente podemos argumentar la dificultad de volver a introducir el relleno en la funda después del lavado, sobre todo si se trata de fundas para camas grandes.
Como ventaja: hay muchas personas que prefieren la funda nórdica porque prácticamente la cama se hace en un minuto y queda perfectamente hecha. Esto viene genial para el momento en que vivimos con prisas siempre y sin tiempo para nada. ¡¡¡Buena elección!!!




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