¡Qué encanto tienen las casas de pueblo! con su patio lleno de plantas y flores, y donde podríamos usarlo como una parte muy importante de la casa. Ahí pasarás muchos momentos para recordar, con los amigos, reuniones familiares o simplemente tú.
Adáptalo a esas necesidades poniendo una zona de estar, con un sencillo y bonito sofá (adaptado a la intemperie) o bien puedes optar por un banco corrido de madera inundado de cojines. En otra parte, en una zona más reservada puedes colocar una mesa con sillas para utilizarla como zona de comedor. Si cuando llegue el verano, el sol incomoda, se pueden colocar toldos o sombrillas o bien crear una enredadera que dará mucho frescor.
En la cocina, es una buena idea, crear un módulo de obra que, además de ofrecer una superficie de apoyo, incorpora espacio de almacenaje; también puede usarse para los desayunos y cenas en invierno.
Las paredes se pueden pintar en tonos claros y recuperar las puertas antiguas con una buena capa de pintura o de barniz. La casa tomará ese aire cálido eligiendo muebles de madera antiguos, alfombras de fibras naturales como el sisal.
Las cómodas antiguas pueden usarse para enmarcar una chimenea o bien debajo de una ventana, con una decoración muy natural a base de velas, lámparas con pantallas en tonos claros, alguna piña o bien objetos de madera como portarretratos, figuras de decoración …
Si la casa tiene los techos con troncos de madera, píntalos igual que el resto de las paredes, conseguirás un efecto de gran luminosidad; la mejor opción para las ventanas es elegir unos visillos ligeros que dejen pasar la luz y a los lados puedes colocar unas cortinas más gruesas y que caigan hasta el suelo, conseguirás un efecto de gran calidez.
Una idea muy práctica es poner a la entrada de la casa un arcón antiguo donde poder dejar las botas, los zapatos dentro, y los bolsos y bufandas en la tapa superior.




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