Lo primero con lo que debes contar para poder poner una isla, son unos 90 cm. para su alrededor así poder abrir cajones y gavetas. Si quieres poner sillas o taburetes debes calcular 30 cm. más. La isla puede dividirse en dos zonas: una práctica superficie de trabajo y de almacenaje por la otra.
Si eliges una isla grande tienes que tener en cuenta las funciones y la parte de almacenamiento que quieres que tenga, para que así, el resto de la cocina no esté demasiado llena de armarios y no cargue demasiado la estancia.
Los frentes de la isla, si son de madera, puedes pintarlos de un azul envejecido, acentuará el tono rústico de la cocina. Muy prácticos son los cajones para tener a mano los cuchillos, los condimentos y los trapos; otros cajones podrán guardar sartenes y ollas.
Otra opción son las antiguas y clásicas mesas tocineras, encajan muy bien en casas con un fuerte carácter rústico, tienen grandes dimensiones, pero al ser abiertas resultan más ligeras. Las mesas tocineras siempre han existido y nunca han dejado las cocinas, donde fueron imprescindibles para hacer masas y elaborar embutidos. Las mesas rústicas tocineras están realizadas siempre en madera de pino porque es una madera mu dura y que resiste muy bien los años y el trabajo; con una balda inferior y con dos cajones muy prácticos es su forma más habitual. Se puede utilizar como mesa de apoyo, zona de trabajo, de almacenamiento auxiliar y hasta como despensa.
Para hacerla más actual puedes cubrir la superficie con una encimera de mármol o de silestone en color crema y se le añaden unas ruedas con freno. Otro tipo de islas son los carritos que puedes moverlos con total facilidad.
Las cocinas ideales para tener una isla son las que tienen su distribución en “U” o “L” ya que cuentan con un espacio central despejado.




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